Autoestima, confianza…y ¿terapia?

Partiendo de la necesidad de la aceptación propia hasta el demostrar la confianza ante los desafíos personales o sociales, se puede considerar que la autoestima (esa parte que te dice: amate) es constantemente reconstruida.

Las personas dificilmente podemos evitar ser autoreferenciales, es decir,hablar de nosotros mismos o de nuestras experiencias. Por ejemplo, cuando consideramos que la vida de algún conocido quedará truncada por algún tipo de trauma o situación adversa, regularmente damos esa opinión basándonos en lo que conocemos o creemos conocer respecto al tema; o bien realizamos acciones con nuestros entornos y en nuestros contextos en función de lo que ya hemos vivenciado (sea esto ayudar al prójimo, criticarlo, menospreciarlo o mentirle).

Todo ello nos habla de la autoestima. Aquello que decimos, opinamos, creemos o hacemos, se ve sustancialmente afectado dependiendo del amor propio que nos tenemos o de la capacidad de aceptar lo que somos. A su vez ese es el combustible para realizar acciones que nos encamienen al beneficio propio o de los demas. Sin embargo cuando es poca la autoestima que la persona se tiene, entonces es cuando se hace necesario el requerir de cambiar las acciones y conductas que cotidianamente realizamos para mejorar o sanarla.

Sin embargo no podemos dejar a la suerte algo tan importante como la auto confianza o la autoestima. No es leyendo un libro o un ebook motivador lo que nos dará la pauta segura en la reconstrucción de ésta. Tampoco son las pocas (o muchas) sesiones que tomemos en psicoterapia ni mucho menos esperar un milagro del cielo. El proceso en el trabajo de la mejora de la autoestima debe partir desde varios frentes.

Un buen coaching intensivo, una buena psicoterapia constante, realización de pocas actividades para obtener «éxitos» pequeños y permanentes, son algunas de las acciones que las personas que creemos necesitar mejorarla debemos considerar. En lo personal cuando trabajo con pacientes o clientes les informo que trabajo con ellos desde 3 enfoques distintos: lineal (o causal), circular (o sistémico) y esférico (u holografico).

Todo ello no es una invención mia. Son los años de escritos, experiencias, análisis clínicos y demás que muchísimas personas antes que yo han puesto a disposición de la psicología, la sociología, la medicina, la etología, la teología, etc. Personalidades como Milton Erickson, Bert Hellinger, David Epston y «otros gigantes que nos han permitido subir a sus hombros» (Valdés de Riosvelasco, Chihuahua 2010) para construir procesos de sanación, de reafirmación, de consolidación o de mejora, nos han dejado un cumulo de estrategias para elegir aquellas que, estando mas al alcance del entorno de la persona, le generen resultados en tiempo récord.

No todos requieren ir al psicólogo. A veces basta con un «empujoncito» para lograr los avances esperados. Para mayor información o aclaración de este texto, puedes dejar tu comentario.

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